jueves, 19 de mayo de 2011

A los acampantes del "Mayo Español"


A los acampantes del "Mayo Español"

La conciencia social y la conciencia política son cosas que ocurren como un despertar liberador del individualismo. Y cuando ese despertar es colectivo inmediatamente se vuelve contagioso. Lo que comenzó en la Puerta del Sol de Madrid como una pequeña concentración después de una marcha, en dos días se convirtió en fenómeno multitudinario que se extendió a las principales plazas de Barcelona, Valencia y Tenerife.

A las primeras de cambio los medios españoles trataron de ignorar o minimizar la protesta, pero no pudieron impedir que las fotos, las consignas y las pancartas llegaran a los noticieros y primeras planas del mundo. El movimiento pacífico y con visos de catarsis social recuerda al Mayo Francés en sus expresiones festivas y creativas: “Contra el PIB felicidad interior bruta"; "La revolución estaba en nuestros corazones y ahora vuela libre por las calles".

A muchos desconcierta la ausencia de líderes visibles, ideología definida, partidos políticos u objetivos precisos. Pero las preguntas más importantes no son qué quieren o qué pasará después, sino qué está pasando ahora mismo en las plazas y en cada manifestante.

Alguien decía por Twitter que “La última vez que una protesta ciudadana, unas elecciones municipales y la Puerta del Sol se cruzaron, llegó la II República”. Ojalá el despertar alcance para que los hermanos españoles dejen de ser súbditos de reyes, de partidos y del poder del dinero.

Desde esta trinchera mínima vaya un saludo impregnado de solidaridad y simpatía.

Compañeros acampantes:
Desde el otro lado del Atlántico, da gusto sentir sus latidos y escuchar sus voces de indignación. Palabras sencillas de gente sencilla que van desarmando la publicidad del "1er. mundo" como cúspide del desarrollo y la civilización.

Dicen los viejos manuales que no existe praxis revolucionaria sin teoría revolucionaria. También dicen los ateos que es producto del azar la perfección. Y los taxónomos de la política dicen que el unicornio sólo es un animal mitológico. Otros creemos que el deseo profundo de cambiar el mundo ¡PERO YA! es el único poder capaz de engendrar revoluciones.

Mientras los partidos los miran con envidia, mientras la Junta Electoral debate si es o no es legal su modo pacífico de protestar, no olviden que ustedes son poder constituyente en lucha contra el poder constituido. Puede ser que una protesta no cambie el mundo; pero cualquiera que sea el desenlace, el despertar de miles de conciencias ya lo cambió.

Caracas – Venezuela

Leander en construcción


Avanza la reconstrucción del buque insignia de la Expedición Libertadora que en 1806 inició la Guerra de Independencia contra el Imperio español. A diferencia del Leander original, que era de origen escocés y hecho de roble, su replica se hace con tecnología, madera y mano de obra nacional. Hace cinco años propusimos construirlo de este modo como desagravio histórico y el mejor homenaje que podía hacérsele a Francisco de Miranda; quien pasó la mitad de su vida buscando apoyo en el extranjero para libertar a su patria, pero el día que al fin regresó no fue bienvenido por causa del miedo inoculado al pueblo.

En el corazón del Parque Generalísimo Francisco de Miranda se instaló el taller de carpintería naval a cielo abierto. Improvisado astillero donde el arquitecto naval Eduardo Kámenar encabeza un calificado equipo de carpinteros, herreros y técnicos navales. Figura el maestro Ascensión Díaz en cuyas curtidas manos septuagenarias el Leander va tomando forma. De niño aprendió el oficio de su padre que a su vez lo aprendió de su abuelo. Conoce tan bien las distintas especies de madera que no solo las distingue por el color sino por los olores. Cuando vi al maestro Ascensión conversando apasionadamente con el Dr. Elio Reyes del Laboratorio Nacional de Ingeniería Forestal de la ULA, y a cada uno admirado del conocimiento del otro, al fin comprendí eso que llaman “diálogo de saberes”.

De algarrobo será la estructura, de teca el casco y las cubiertas y de saqui saqui algunas partes del mobiliario. Maderas fuertes y nobles como aquel pueblo del mundo que viajando a bordo del Leander izó la primera bandera, navegó bajo juramento y conformó el primer Ejército Libertador de Nuestra América. Fuerte y noble como el pueblo heredero de libertadores que hoy navega en otra revolución que el 5 de julio celebrará 200 años del día que nació la Patria. Nacimiento que fue gestado cinco años antes a bordo del Leander.

¿Por qué tanto empeño en reconstruir un viejo barco de hace dos siglos? Porque servirá de antídoto contra dos enfermedades de alto riesgo: la ignorancia de lo que no se debe desconocer y la mala memoria. Porque el Leander nos ayudará a recordar el momento en que comenzamos a dejar de ser otros para ser nosotros. Porque reconstruyendo las piezas claves de nuestra historia, también se construye el rompecabezas del futuro.

martes, 5 de abril de 2011

Otra Tv es posible


Lo primero que un niño latinoamericano aprende frente al televisor es la vergüenza étnica. No porque escuche mensajes racistas, sino porque la programación comercial importada y nacional es protagonizada por un reparto de actores, animadores y conductores que no se parecen a la población morena, negra, india o mayoritariamente mestiza que puebla Nuestra América.

Lo primero que un niño latinoamericano siente frente al televisor es admiración hacia EE.UU. Asombro ante el “desarrollo” y la opulencia exhibida en la mayoría de las series infantiles y juveniles estadounidenses. Viendo televisión todos hemos sido el mendigo ante la vidriera de la tienda lujosa.

En poco tiempo aprenderá todas las lecciones que harán del niño un consumidor teledirigido: quién vende la mejor hamburguesa; cuál es la bebida coloreada, azucarada y gasificada que beberá el resto de su vida, la pasta que le dejará los dientes “más blancos”, los juguetes que pedirá en cada navidad. Al cabo de un tiempo resultará inevitable que sienta vergüenza de haber nacido en un país tan diferente al que ve por Tv.

Desde la invención de la imprenta a nuestros días la televisión ha sido el arma más poderosa para colonizar el territorio mental de la humanidad. La fórmula más eficaz de distracción para neutralizar el pensamiento. Pese a su tremendo poder modelador de la conducta es el medio conservador por excelencia. Al acudir a ella en busca de entretenimiento es un “enemigo” que siempre nos toma desprevenidos.

Quien crea que la fórmula para superar la televisión comercial es oponerle una televisión “radical”, que fácilmente deviene en aburrida y panfletaria, seguirá estrellándose contra el raiting. La televisión jamás ha impulsado una revolución. No podemos esperar que la televisión cambie el mundo, pero una Tv descolonizadora es posible. Una televisión que invite a pensar en lugar de decirnos qué pensar. Una televisión que no se haga sólo para vender sino pensando en el bien común.

Esto pasa por crear contenidos capaces de competir con los famosos enlatados que vienen de fuera y nos lleva décadas de ventaja en producción, tecnología e industria audiovisual. La televisión posible tiene el desafío de promover el orgullo étnico; la memoria histórica; la identidad; la autoestima nacional, sin sacrificar el entretenimiento y la calidad.

martes, 29 de marzo de 2011

El Imperio está desnudo


El Imperio está desnudo y nadie se atreve a decírselo. “Nadie” excepto algunos enfants terribles de la política periférica como Hugo Chávez, Evo Morales o Mahmud Ahmdineyad. Si Ud. tiene el peor concepto posible de estos personajes tome en cuenta que quien se atreve a decir en voz alta que el Imperio está desnudo es acusado de dictador, terrorista o loco. O todas las anteriores.

Dicen que wikileaks mostró las costuras del Imperio y sacó sus trapitos al aire. Pero ya no exhibe trapos ni costuras porque está desnudo. Paradójicamente, si Ud. enciende el televisor encontrará agencias como CNN, Fox o sus antenas repetidoras (RCN, Globovisión…) negando la realidad. Se deshacen en alabanzas hacia el traje nuevo del Imperio. Un modelo diseñado a la medida del consenso planetario por los sastres de la Organización de las Naciones Unidas. Confeccionado en fino damasco “humanitario” destinado a salvar vidas de civiles inocentes.

El Imperio juega en un tablero de ajedrez que en lugar de enfrentar a dos bandos similares, genera contiendas de gigantes contra peones. Claro, siempre que tengan petróleo u otros botines no menos apetecibles. Este ajedrez mundial está formado por un Rey negro con cuatro reinas a su servicio que, junto a una corte de diez caballos, torres y alfiles serviles, conforman el “Consejo de Inseguridad” de la ONU. Las 177 piezas restantes son peones que hablan y votan en asamblea pero no deciden.

Hay reinas azules y reinas rojas, pero todas se arrodillan ante el dios negro del petróleo y el dios verde del dólar. Las reinas votan o se abstienen pero no vetan. Cada una tiene historia imperial pero hoy son apenas las patas y las pezuñas del Imperio desnudo. Constituyen, para decirlo en criollo, la “cúpula podrida” del planeta.

Resulta evidente que este ajedrez planetario no sólo es antidemocrático sino medieval. Con la aprobación de la resolución 1973 se disolvió de un plumazo la utopía del mundo multipolar. Los puntos cardinales desaparecieron y de pronto todos los caminos conducen a la guerra recolonialista de todos contra uno. Por ser súbditos de tercera categoría nadie escucha la opinión de los peones.

Pero el Imperio no sólo está desnudo, es en realidad una marioneta. Un puñado de criminales fanáticos manipula sus hilos desde la sombra. Habitan en una “tierra prometida” que se extiende desde EE.UU a Israel.

martes, 22 de marzo de 2011

La lección de Japón


El ser humano interviene la naturaleza para hacer más cómoda su estadía en el mundo. Pero en ocasiones la naturaleza interviene en la vida humana para forzarle a cambiar sus modos de estar en el mundo. El devastador terremoto y posterior Tsunami de Japón interpela la supuesta seguridad y ausencia de contaminación de la energía nuclear con fines pacíficos.

Si además de la destrucción causada por fenómenos de la naturaleza, el desarrollo industrial escogido nos expone a nuevas catástrofes, es tiempo de abandonar esa forma de desarrollo. La primera catástrofe es inevitable, la segunda no. Todavía no sabemos si Fukushima será un segundo Chernóbil o algo peor.

Greenpeace tiene décadas llamando la atención del mundo sobre el riesgo de la energía nuclear con fines bélicos o pacíficos. Aseguran que en otros países podrían ocurrir situaciones similares a la de Japón por causa de problemas técnicos o errores humanos. En Europa y EE.UU millones de ciudadanos tienen años demandado el cierre definitivo de todas las plantas nucleares. Ojalá que Japón sea una lección que detenga la construcción de nuevas instalaciones nucleares y precipite el cierre progresivo de las existentes.

Aplaudimos la reciente decisión del presidente Chávez de congelar los planes de desarrollo de la energía nuclear en Venezuela. Pero el mayor desafío planetario del futuro es sustituir todas las energías no renovables, contaminantes o peligrosas por energías alternativas a la nuclear y a los combustibles fósiles.

La energía nuclear nos expone al riesgo de derrames, explosiones, radioactividad y ni siquiera es renovable. Y lo que no es renovable no es sustentable en el futuro. Ya está demostrado que las energías alternativas pueden cubrir la demanda energética global. Entonces ¿Por qué no preferir y desarrollar energías limpias y renovables como la solar, la eólica o incluso la hidráulica?

La sustitución de las energías sucias es cuestión de tiempo. El mundo dejará de necesitar petróleo mucho antes de que se acabe y esto ocurrirá en algunas décadas. Implicará la renovación total del parque industrial mundial y, sobre todo, una revolución global del consumo.

El futuro de Venezuela pasa por no dormirnos en el océano de nuestras reservas petroleras. Pero tenemos otro desafío mayor: encontrar modos de vida y sustento alternos a la renta petrolera.

viernes, 18 de marzo de 2011

Universalismo vs. Eurocentrismo


Un compatriota que leyó el artículo “Iluminismo vs. Oscurantismo”, nos critica el “exceso de ingenuidad” de nuestro enfoque de La Ilustración. Asegura que el Iluminismo y todo el desarrollo filosófico europeo justificaron la colonización salvaje del mundo, incluída nuestra América. Agrega, entre otras cosas, que no es posible tener una actitud revolucionaria desde una visión Eurocentrista. Por tratarse de un debate que puede resultar de interés didáctico en esta Era Bicentenaria intentamos darle respuesta.

Es cierto que con el nacimiento de la modernidad europea surgió una visión de progreso bastante ingenua que los últimos dos siglos se encargaron de desmentir. Sin embargo fue Rousseau el primer escéptico del pensamiento de sus compañeros enciclopedistas, lo que le costó el rechazo y la persecución de sus contemporáneos.

Con todas las críticas que puedan hacérsele a los filósofos del S. XVIII se equivoca quien señale que esta corriente de pensamiento diverso justificó el colonialismo. Por el contrario, hombres como Montesquieu, Voltaire, Diderot y, sobre todo, Rousseau desmontaron con argumentos demoledores el poder “divino” y hereditario de los reyes; debilitaron el fanatismo terrorista de la Iglesia católica y engendraron los Derechos del Hombre y el Ciudadano. Fue la primera vez que las nociones de Libertad, Igualdad, Fraternidad y Justicia se elevaron a la condición de valores universales.

El pensamiento revolucionario de los iluministas proporcionó herramientas ideológicas para la Independencia de EEUU; la Revolución Francesa; la Independencia de Haití y de toda Nuestra América. Al leer a Miranda, Rodríguez o Bolívar vemos las luces de la Ilustración disolviendo la oscuridad que Europa inoculó en el “Nuevo Mundo”. Lo que no quiere decir que nuestros libertadores despreciaran las ideas nacidas o que puedan nacer en Nuestra América.

No es tiempo de enfoques "centristas", mucho menos aquel que nos recuerda que por 300 años fuimos colonia; sino de superar racismos y clasismos ideológicos para entender que si una idea es libertadora no importa en que lugar del mundo haya nacido o si surgió de la mente de un campesino autodidacta o en la de algún noble ilustrado. Mejor no lo pudo haber dicho Simón Rodríguez: "Tomen lo bueno, dejen lo malo, imiten con juicio y por lo que les falte INVENTEN".

martes, 8 de marzo de 2011

He aquí un ciudadano


Cuenta Rousseau que una espartana tenía cinco hijos en el ejército. Al llegar un ilota a la ciudad, la mujer, temblando de miedo, le pide noticias de la batalla.
- Tus cinco hijos han muerto.
- Vil esclavo, ¿te pregunté yo eso?
- Hemos alcanzado la victoria.
La madre corre hacia el templo y da gracias a los dioses. He aquí una ciudadana.

La conciencia de ciudadanía fue uno de los secretos del desarrollo político y cultural alcanzado por los griegos que hace 2.500 años inventaron la democracia y, en la mente de hombres como Platón, concibieron la idea de República como ideal de gobierno basado en el Bien Común.

Estos grandes inventores de la humanidad llamaron polis a sus patrias que tenían los límites de una ciudad y politis a sus ciudadanos. Para ellos “politizar” era sinónimo de “civilizar”, es decir, transformar hombres en ciudadanos. Por tanto, quien no mostraba interés por la política no se diferenciaba mucho de los animales. Es cierto que por entonces a los esclavos y a las mujeres no se les consideraba ciudadanos, pero resulta injusto achacarle a los griegos de hace dos milenios y medio una deuda que el mundo occidental no comenzó a saldar hasta hace apenas 200 años, en el caso de la esclavitud. Sin olvidar que el voto de la mujer en la mayoría de los países no fue alcanzado hasta el siglo XX y en otros todavía luchan por alcanzarlo.

Este ideal de ciudadano fue encarnado en Nuestra América por una generación de libertadores entre los que despuntan hombres como Miranda, Rodríguez y Bolívar. Conciencia que sólo puede ser transmitida siendo ejemplos vivientes de los ideales de Igualdad, Libertad y Fraternidad. Eso es lo único que puede transformar “masas” en Pueblo.

En su Discurso ante el Congreso que consolidó la unión de la Gran Colombia, el 3 de octubre de 1821, Bolívar dejará escrito para la posteridad el significado profundo del ser ciudadano: …no puede haber república donde el pueblo no está seguro del ejercicio de sus propias facultades. Un hombre como yo, es un ciudadano peligroso en un Gobierno popular; es una amenaza inmediata a la soberanía nacional. Yo quiero ser ciudadano, para ser libre y para que todos lo sean. Prefiero el título de ciudadano al de Libertador, porque éste emana de la guerra, aquél emana de las leyes. Cambiadme, Señor, todos mis dictados por el de buen ciudadano.

martes, 22 de febrero de 2011

El hombre ha nacido libre…


…pero por doquier se halla encadenado. La frase pertenece a Juan Jacobo Rousseau. Un ginebrino que nació para transformar súbditos en ciudadanos. Desde muy joven su rebeldía natural hacia la injusticia forjó su carácter revolucionario. Y ya adulto se propuso liberar al género humano de los yugos que la cultura y las tiranías políticas y religiosas le habían impuesto durante siglos. Toda su vida amó la naturaleza, a la que proponía retornar para contrarrestar la corrupción de la sociedad. En oposición al pecado original profesó la bondad original del ser humano.

Para Rousseau, el hombre posee una libertad natural ilimitada a la que ha de renunciar para vivir entre sus iguales; aunque no por ello deja de ser libre, sino que accede a la “libertad convencional” del ciudadano; una forma de libertad más restringida enmarcada en las cláusulas del “Contrato Social”.

La mejor y más importante de todas sus obras, según el propio Rousseau, es “Emilio, o de la Educación”. Aquí vierte sus ideas más revolucionarias para formar al ciudadano ideal: aquel que es capaz de encontrar la felicidad en el Bien Común, antes que en el bienestar particular. Para Rousseau “el nombre de ciudadano expresa una virtud y no un derecho.”

Otro concepto novedoso en Rousseau es el de “pueblo”, que nada tiene que ver con masas de gente, sino con el conjunto de ciudadanos que participa activamente de la autoridad soberana. Si la ciudadanía expresa virtud, es decir aquello que se opone al vicio y los malos hábitos; en sentido roussoniano el pueblo es la virtud social en su máxima expresión.

Siguiendo a Rousseau podemos concluir que nacemos libres, pero no nacemos ciudadanos ni nacemos pueblo. “Si los ciudadanos son tan raros entre nosotros, –afirma el pensador– es porque nadie se preocupa de que los haya y porque aún menos se admite la necesidad de formarlos”.

Tengo la impresión de que a casi 250 años de la publicación del Emilio, seguimos formando alfabetizados, bachilleres, licenciados y doctores, pero todavía no nos hemos ocupado de formar verdaderos ciudadanos.

Simón Rodríguez, que conoció y enriqueció las ideas roussonianas, vio en el niño Simón Bolívar a su propio Emilio y con estas ideas lo educó. A menudo le recordaba una máxima de Rousseau al futuro Libertador: Ve con tus ojos, siente con tu corazón, y que ninguna autoridad te gobierne a no ser la de tu propia razón.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Iluminismo vs. Oscurantismo II


Una frase célebre de Marx es aquella que reza “Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo de diversas maneras. De lo que se trata es de transformarlo”. Es una aguda crítica al pensamiento estéril de muchos filósofos contemplativos que durante siglos elucubraron sobre temas abstractos sin impugnar las injusticias del mundo ni aportar nada para el bienestar del ser humano.

Sin embargo, es justicia reconocer a un grupo de filósofos que antes de Marx exploraron la capacidad del ser humano para ser libre y para ser feliz. Esta fue la mayor originalidad de hombres como Rousseau, Montesquieu, Voltaire, Diderot, entre otros, que coincidieron en Francia durante el S. XVIII o Siglo de la Luces, como también se le conoce.

Propusieron la felicidad como un ideal que podía ser alcanzado en la tierra y no en el cielo, y la colocaron como el propósito fundamental de la política. Pero era evidente que nadie podía ser feliz siendo esclavo ni viviendo bajo el yugo de un monarca totalitario. Tampoco se podía ser feliz trabajando 18 horas diarias o sumido de por vida en la ignorancia por no tener oportunidad de educarse.

Encandilados de un optimismo sin precedentes emplearon a fondo su pensamiento para ayudar a superar el sufrimiento humano. Sabían que todo hombre era capaz de pensar y tenía derecho a recibir una educación que le permitiera desarrollar esta capacidad para ejercerla libremente, sin ningún tipo de tutelaje. Ese era el proyecto de los Iluministas. Si en lugar de filósofos y libros sagrados existieran sociedades enteras de ciudadanos pensantes, se alcanzaría la República en la que todos podrían gozar de una felicidad razonable. Difundieron sus ideas por los medios a su alcance, entre ellos la publicación de una ambiciosa Enciclopedia que recogía los conocimientos y los oficios conocidos hasta el momento.

No tuvieron que tomar una espada en sus manos para que estas ideas desataran tres revoluciones que cambiaron el mundo: La Independencia de los EE.UU, La Revolución Francesa y la Independencia de Nuestra América. Pero hubo un hombre que conoció a fondo el pensamiento de los Iluministas y participó directamente en estos tres acontecimientos históricos: Francisco de Miranda. Otro hombre que también se formó en este espíritu ilustrado educó a nuestro Libertador: Simón Rodríguez.

martes, 8 de febrero de 2011

Iluminismo vs. Oscurantismo


El Iluminismo, también conocido como Ilustración, fue lo contrario al Oscurantismo de la Edad Media. Aquella larga noche de mil años que surgió del matrimonio arreglado entre el poder político y la Iglesia Católica. Quienes reivindican la Edad Media diciendo que no fue tan oscura porque hubo adelantos como la invención de las universidades, olvidan que éstas nacieron sin el menor interés humanista, sino para asegurar el monopolio del conocimiento en manos de la élite monástica y, posteriormente, de príncipes y nobles.

Esta edad oscura que se extendió del S. V al XV, se caracterizó por reprimir el ejercicio del pensamiento. No digamos del pensamiento crítico o el libre pensamiento sino cualquier expresión de pensamiento individual. La feroz censura vigilada por la Inquisición autorizaba un solo libro incuestionable: La Biblia, y un solo filósofo oficial: Aristóteles (el mismo que justificaba la esclavitud; defendía el supuesto derecho de las naciones fuertes de dominar a las débiles; y consideraba seres inferiores a las mujeres). Toda idea que se saliera de los preceptos bíblicos y aristotélicos era motivo suficiente para terminar en la hoguera.

Pero el reino de la oscuridad nunca es eterno y la luz siempre encuentra la manera de abrirse paso para iluminar el mundo. Desde finales del S. XVII y comienzos del XVIII nació una generación de valientes filósofos que se atrevieron a desafiar la amenaza de muerte que pendía sobre el pensamiento. Enarbolando la consigna “Sapere Aude” (Atrévete a pensar) se dedicaron a cuestionarlo todo y demoler los dogmas, que son los barrotes y las paredes del pensamiento.

Descubrieron que el conocimiento es capaz de liberar al ser humano de cualquier forma de esclavitud y que esto funciona con todas las personas, independientemente se su procedencia, raza, clase social o sexo. Esta idea, que hoy nos resulta tan familiar, fue una de los descubrimientos más revolucionarios de la historia.

La sed de pensar y conocer de “los iluministas” era tan grande que parecían apresurados por compensarle a la humanidad los mil años de ignorancia que el terrorismo eclesiástico había impuesto. No se conformaron con tratar de aprenderlo todo, sino que se obsesionaron por enseñar y difundir lo aprendido. Su misión no era interpretar el mundo. Fueron en realidad los libertadores del pensamiento.

martes, 1 de febrero de 2011

Palestina vs. la Legión del Mal


De niño aprendí que los malos siempre persiguen el mismo objetivo: apoderarse del mundo, esclavizar a la humanidad y gobernarla en su propio beneficio. Afortunadamente existían "Los Superamigos", unos tipos más poderosos que el Presidente de Estados Unidos, que algún don sobrenatural les permitía derrotar a los supervillanos de la Legión del Mal.

De joven me convencí de que esa era una visión simplista del mundo. Que los superhéroes no existen ni los malvados son tan exagerados como los muestran las comiquitas. Que los problemas del mundo no se debían a supermalhechores que quieren dominar el mundo, sino a conflictos bélicos entre naciones y a problemas como el hambre, la pobreza y el subdesarrollo. A tal punto me creí esa explicación que quise llegar a ser un casco azul de la ONU, un "soldado de paz" capaz de evitar conflictos. Por entonces no tenía idea de quién manda en la ONU.

De adulto pude constatar que realmente existen algunos "villanos" de alcance planetario que dejarían en pañales a Lex Luthor, Bizarro o El Acertijo. Que el país adoptivo de Superman y sus amigos no sólo está incapacitado para combatirlos sino que los respalda y los protege. Descubrí un mundo sin Superamigos visibles pero dominado por la Legión del Mal con EE. UU. A la cabeza.

Entre los Supervillanos reales descubrí personajes tenebrosos como narcotraficantes y terroristas, algunos medios de “comunicación” y corporaciones transnacionales más interesadas en sus ganancias que en el futuro del planeta. Pero el ejemplo más macabro lo encontré en las acciones del gobierno de Israel contra el pueblo Palestino. Me resulta difícil encontrar otra injusticia más descarada, prolongada e impune que la guerra de Israel contra Palestina.

Israel es un supermalandro que colonizó el territorio de todo un pueblo, lo sacó a patadas de sus casas, le cayó a golpes a los países vecinos que intentaron defenderlo y practica impunemente la amenaza y el asesinato masivo y selectivo. Es tan escandalosa la maldad de Israel que no existe nación con moral para hablar de Derechos Humanos si antes no se ha pronunciado contra este crimen sistemático. O como diría Fernández Retamar:

Que mientras quede un hombre muerto
nadie se quede vivo
pongámonos todos a morir,
aunque sea despacito,
hasta que se repare esa injusticia.

martes, 25 de enero de 2011

El principio de la sabiduría…


“El principio de la sabiduría es el temor a Dios”. Sigue siendo el lema que ostenta el escudo de la Universidad de los Andes. Un precepto bíblico que no resiste el más mínimo análisis. Bastaría decir que algo “bueno” como la sabiduría no puede provenir de algo “malo” como el temor. Ni qué decir del concepto de Dios que a través de ideas tan perversas la Iglesia inculcó y sigue tratando de inculcar a la humanidad.

El traje ceremonial de los graduandos de todas las universidades sigue siendo una sotana negra de sacerdote. Y esa palabra llamada “claustro” pasó de ser el patio de la iglesia a una suerte de cúpula ungida con el poder de elegir un rector como si de un Papa se tratara. Son vestigios medievales de los oscuros siglos en que el conocimiento permaneció secuestrado y monopolizado por la Iglesia católica. Para asegurar este poder se inventó La “Santísima” Inquisición que acusó de hereje y persiguió, capturó, confinó, torturó o quemó todo intento de conocimiento popular o alternativo. Es decir, toda sabiduría que surgiera al margen “del temor a Dios”.

Estos signos que evocan el vergonzoso pasado de La Universidad, subsisten bajo el respeto irreflexivo a la “tradición”. Es por eso que resulta más fácil hacer una nueva Constitución y hasta una Revolución que cambiar una universidad “respetable”.

Debatir pública y ampliamente la nueva Ley de Universidades es una oportunidad de abordar temas plenamente universitarios que vale la pena discutir hasta el final, como por Ej.: la admisión, la autonomía, la democracia universitaria, la administración del presupuesto y la rendición de cuentas, entre otros. Pero también ofrece la oportunidad de repensar la función que la universidad cumple en la sociedad. ¿Al servicio de quien está la universidad? Es una pregunta que todos los ciudadanos, universitarios o no, deberíamos pensar antes de pasar a los temas específicos. Mientras no esté al servicio del Bien Común, es decir, de la felicidad de toda la sociedad, seguirá siendo, como en su origen, “Real”, “Pontificia” y, además, capitalista.

Pese a su origen histórico nada hay que no pueda cambiar. Mientras la ULA todavía conserva el precepto bíblico terrorista, el lema de la Universidad Nacional Autónoma de México, no menos místico pero definitivamente más liberador, reza: “Por mi raza hablará el espíritu”.

jueves, 20 de enero de 2011

Regalos para el Parque


Actualmente llamado Generalísimo Francisco de Miranda, el Parque más importante y concurrido de Venezuela está cumpliendo 50 años. Todavía inconcluso fue inaugurado por el presidente Rómulo Betancourt en 1961 como “Parque Nacional del Este”. Por esta razón se encargó su vigilancia a la Guardia Nacional y se encargó construir un cuartel que no estaba previsto; siendo la seguridad de un parque urbano una actividad más apropiada para la policía. Posteriormente el parque cambiará a Parque Recreativo pero nunca cambió su custodia. Un buen regalo de cumpleaños sería transferir la responsabilidad de su seguridad a manos de la Policía Nacional, replicando el éxito que ha tenido en el Metro de Caracas.

Es una obra maestra del paisajismo diseñada por el artista brasileño Roberto Burle Marx. En su proyecto y construcción participaron los arquitectos Carlos Guinand, Fernando Tabora, John Stoddart y el botánico Leandro Aristiguieta. Por esta belleza paisajística junto a sus elementos de valor cultural e histórico el Parque fue declarado como Bien de Interés Cultural y hay quienes consideran que reúne méritos suficientes para llegar a ser Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, esto no significa que sea intocable, porque el propio Burle Marx sabía que hasta el crecimiento de las plantas alteraba el diseño original. Otro regalo para el parque sería que algunos arquitectos hipercríticos de oposición comprendan esto.

Además del desgaste natural del tiempo a menudo acompañado de ineficiente mantenimiento (algo de lo que se quejaba Burle Marx cada vez que retornaba a Venezuela) el parque ha sufrido los rigores del uso intensivo y del mal uso. Últimamente ha mejorado mucho el mantenimiento y varios organismos trabajan por la recuperación total de sus instalaciones y servicios. Ese es el más merecido regalo para un parque que nos ha dado y nos sigue dando tanto.

El Parque del Este, como se le conoce, es parte de los recuerdos de infancia de muchos venezolanos. ¿Quién no ha navegado en sus botecitos, ¿quién no ha disfrutado de su fauna y su exuberante vegetación?, ¿quién no ha disfrutado algún espectáculo en la Concha Acústica? En casi todos los álbumes familiares hay alguna foto a color o en blanco y negro del Parque. Allí está su generosa historia. El mayor regalo que los ciudadanos podemos darle es tratarlo con amor.